Ni pórticos ni revisión de mochilas
Ante la crisis de la convivencia escolar, la verdadera emergencia es organizarse y luchar
En primer lugar, solidarizamos con cada colega que se ha sentido amenazado, agredido o afectado por los lamentables episodios de violencia escolar que remecieron esta semana al país y por los que día a día ocurren en la mayoría de establecimientos en Chile.
En segundo lugar, creemos que estas situaciones nos muestran la cara más trágica del abandono educativo que se extiende por décadas. Es evidente que el problema de la violencia es producto de un sistema donde el Estado, durante años, ha propiciado el negocio educativo sin poner el foco realmente en la formación humana de nuestros estudiantes. Por lo que, se ha privilegiado el aumento descarado de matrículas por escuela, aunque no estén las condiciones, y el negocio de fundaciones que lucran con la vulnerabilidad escolar, sin ser realmente un aporte a las comunidades.
En último lugar, tanto estudiantes como profesores, nos vemos permeados por las dinámicas y valores de una sociedad deshumanizada, donde la violencia se ha convertido en la norma para relacionarnos en poblaciones y centros de trabajo, normalizando maltratos en el ámbito familiar y laboral, en mayor o menor medida.

Este panorama poco alentador nos debe llevar a pensar una sociedad distinta a la actual, que ponga en el centro la dignidad humana, donde la educación recupere su sentido esencial y nuestros establecimientos sean verdaderas comunidades seguras para el desarrollo integral de niños y jóvenes.
Por lo anterior, es imprescindible que los profesores y asistentes de la educación nos organicemos para demandar cambios urgentes que permitan enfrentar la crisis de convivencia y seguridad escolar. Estos son:
- Fin a la Jornada Escolar Completa, para:
- Contar con más tiempo no lectivo para abordar casos de alta complejidad de forma seria.
- Realizar un proyecto extra-programático sólido que apunte al desarrollo integral de los estudiantes, con talleristas especializados en cada área.
- Disminución de estudiantes por sala para garantizar ambientes propicios para el aprendizaje y la buena convivencia. El hacinamiento en aulas y patios es foco permanente de conflictos y es una barrera directa para la enseñanza. No es solo antipedagógico, es inhumano.
- Programa especializado para atención de estudiantes de alta complejidad conductual, a cargo del Estado y en trabajo directo con las familias e instituciones escolares.

Las soluciones oportunistas que proponen políticos y los famosos “expertos en educación” no cambian nada, solo buscan sobrecargar a las comunidades con más fiscalización y siguen ocultando las reales causas de esta crisis. Ni pórticos metálicos ni revisión de mochilas ni solo la atención a la salud mental son la solución. Esto no se resuelve con más cursos de autocuidado ni con jornadas de reflexión socioemocional, si el sistema escolar sigue siendo un lucrativo negocio.
