Cuba: una educación al servicio del pueblo I
Entrevista a Felipe Pérez Cruz, maestro de aula, historiador y militante de la Revolución Cubana. La Habana, 2026.

La experiencia educativa cubana ha sido uno de los referentes más significativos de América Latina. Desde 1959, la educación fue concebida como un derecho fundamental y un eje central para la construcción de una nueva sociedad basada en la justicia social y en la formación esencial del ser humano.
En contraste con los sistemas educativos de la región, donde la educación representa un importante negocio y se encuentra cada vez más deteriorada, el caso cubano se ha sostenido en una concepción totalmente distinta, donde el Estado, la comunidad y las familias comparten la responsabilidad de educar. Este proceso ha dado lugar a lo que el propio entrevistado denomina una “sociedad educativa”.
Hoy, en un contexto global marcado por la cara más cruda de este sistema injusto y desigual expresado, esta experiencia se vuelve más vigente que nunca al igual que la necesidad de solidarizar con Cuba y su revolución. Más aún cuando, pese al recrudecimiento del bloqueo económico y energético impuesto por Estados Unidos, las escuelas en la isla continúan abiertas para estudiantes y docentes, lo que el propio Felipe Pérez Cruz describe como “un verdadero milagro”.
En esta entrevista el autor reflexiona, desde su experiencia como profesor e investigador, sobre las principales etapas de la Revolución educacional cubana, así como sobre los desafíos actuales de un sistema que ha buscado sostener, a lo largo del tiempo, una educación al servicio del pueblo y del desarrollo humano.
PARTE I: De la alfabetización a la construcción de un sistema educativo
Niño soy tan preguntero
tan comilón del acervo
que marchito si le pierdo
una contesta a mi pecho
si saber no es un derecho
seguro será un izquierdo
(Escaramujo, 1993)
En esta primera parte de la entrevista a Pueblo Docente, el poblador y profesor de La Habana ofrece una valiosa síntesis de las etapas que marcaron la llamada “Revolución educacional”, iniciada tras la gesta histórica de 1959. En ese momento, el pueblo cubano conquistó el poder e inició su camino de liberación e independencia, convirtiendo la educación en una de las prioridades fundamentales del Estado para el desarrollo de la nueva sociedad.
A lo largo de esta sección, se abordan los principales hitos que dieron forma al sistema educativo cubano, desde la campaña de alfabetización hasta los procesos de institucionalización y perfeccionamiento que han definido su evolución.

Rodrigo: Felipe, un gusto compañero conversar en esta oportunidad. Primero, para iniciar esta entrevista me gustaría saber si nos puedes contar algo del contexto, una breve pincelada de cuáles han sido, a tu juicio, las grandes cruzadas que ha tenido la Revolución Cubana en materia educacional, en estos más de 60 años de historia. Para ti, ¿cuáles han sido quizás los momentos más épicos o más trascendentales que han marcado la historia de la educación en Cuba en relación a su proceso revolucionario?
Felipe: Bueno, el triunfo de la Revolución, la liberación misma fue el hecho cultural más importante de la historia de la nación cubana hasta ese momento, porque por fin llegamos a la posibilidad histórica de que la nación se consolidara con un proyecto nacional popular.
Porque la propia lucha revolucionaria emancipó a una buena parte del campesinado y los obreros cubanos, les abrió los ojos a las personas. Por lo tanto, el hecho propio de la guerra de liberación, de la lucha de liberación, y la especificidad histórica de existir un líder como Fidel, ya eso fue un hecho educacional de masas. La propia liberación que marcamos el 1 de enero de 1959, es el hecho cultural más importante de la historia de la nación cubana hasta ese momento, por estos elementos que ustedes estudian.
Pero Fidel llegando a La Habana y viendo ese mar de pueblo, se dio cuenta de que ahí comenzaba la Revolución. Y Fidel lidera dentro de la Revolución, una revolución educacional. Lo que yo he llamado un movimiento educacional de masas.
Entre los años 59 y 61, primero, se organizó toda la enseñanza primaria. Para que tengan una idea, en Cuba había más de 10.000 aulas cerradas sin maestro. Había más de 10.000 maestros en desempleo. Y no había dinero para contratarlos. Los maestros en ejercicio acortaron la mitad de su salario para que puedan entrar los otros docentes. Pero además Fidel empieza a hacer un proceso único que fue criticado por los colegios pedagógicos de la época, que no entendían las medidas. Fue la base de una máxima martiana: “que todo el que puede enseñar, enseñe al que no sepa”.

Y esa base es importante, que tiene una sustentación política en otro concepto que es fundamental: “No me crean, lean, estudien”. Pero para estudiar había que alfabetizar. Y en Cuba había 900.000 alfabetos. Y se hace una gran campaña de alfabetización donde según mis cálculos, Cuba tenía 6 millones de habitantes y participan 4 millones de cubanos. Porque participan los alfabetizadores, muchachos jóvenes entre 12, 16 y 17 años. Participan los obreros, más de 30.000 obreros que fueron alfabetizadores. Que los obreros que se quedaron en esa fábrica hacían el trabajo de ellos para que los familiares cobraran el salario. El país no tenía dinero, por lo tanto, los fondos se hicieron con colectas, los artistas hicieron colectas, o sea, hubo un gran movimiento nacional. No solo de educación, sino también para financiar este proceso. Y, además, para cuidar a los alfabetizadores. Porque ya en aquel momento estaban todos los planes de subversión en Estados Unidos preparando una guerra interna con grupos de bandidos que asesinaron a varios alfabetizadores. Hubo todo un dispositivo militar de las milicias nacionales revolucionarias, que era pueblo uniformado, también para defender a los jóvenes. Un gran movimiento educacional cuyo triunfo es que Cuba queda con menos del 3% en alfabetismo a los efectos de un país sin alfabetismo, que se declara en diciembre de 1972.
Ese es un acontecimiento que fue educacional, que fue cultural, que fue de salud. Porque los alfabetizadores llevaban por ejemplo un manual de salud, de cómo hacer una letrina, porque muchos campesinos no tenían letrina. Porque llevaban un manual y orientaciones para hacer teatro, para hacer actividades culturales.

Por lo tanto, la alfabetización fue un gran proceso cultural. Se unió ese muchacho de la ciudad con la gente del campo. O sea, un vínculo de unidad nacional. La primera vez en mi vida que yo fui al campo es a visitar a mi hermana, que era alfabetizadora, en los Remates de Guanes de Pinar del Río. Fue la primera vez que mis plantas pisaron tierra agrícola cubana. Porque las familias de las ciudades, no solo de La Habana, de todas las ciudades del país, se vincularon. Y hay vínculos familiares que llegan hasta el día de hoy. O sea, fue una tarea de unidad nacional, de vínculo de las ciudades del campo.
Por eso la alfabetización, hasta el día de hoy, después del triunfo de la Revolución, es el hecho cultural más importante que la tiene la nación cubana. Y a partir de ahí arrancan todos los procesos culturales y educacionales cubanos.
Pero la alfabetización tuvo un seguimiento. Y en ese sentido, en el año 75, 3 millones de trabajadores y campesinos cubanos llegaron al sexto y al noveno grado. Y más de 100.000 obreros cubanos hicieron técnicos nuevos. Y más de 30.000 jóvenes, hijos de campesinos, se hicieron universitarios que antes no hubieran podido ser.
Ese es un segundo momento importante, todo lo que desempeñó el seguimiento, la capacitación tecnológica de los obreros y los hijos. Porque este segundo momento tiene el tema del desarrollo de la universalización de la universidad. Que la universidad se pinte de negros y de campesinos y de obreros. Y se crea el plan de becas para que los hijos de los obreros de toda Cuba pudieran venir a las universidades, que había tres en el país. Una en La Habana, una en Villa Clara y una en Oriente.
Es un segundo momento muy importante. Que es la etapa que va de los años 60 a los años 75. Es un gran momento. Pero ya propiamente en el sistema de educación, en el año 76, se organizan y se institucionalizan los institutos científicos para la educación cubana. Sobre todo, en el sistema de la educación cubana. Esos jóvenes que siguieron el magisterio, de la batalla de la alfabetización, que se formaron las primeras escuelas formadoras de maestros, diez años después, eran la médula de la intelectualidad pedagógica cubana que se había formado bajo estas ideas de Fidel. Y comienza todo un desarrollo de la nueva pedagogía revolucionaria cubana, que tiene atrás todos los revolucionarios del normalismo cubano, de las escuelas normales cubanas y de aquellas personas de las escuelas de pedagogía de las universidades que rompieron las trabas ideológicas burguesas y se unieron a la Revolución.
Y se crean los tres institutos pedagógicos en las tres universidades que son la raíz del desarrollo de las universidades pedagógicas en Cuba. Y eso está ocurriendo desde el 72 al 75. Es otro momento trascendental.
Digamos que desde el 76 comienza lo que no ha ocurrido en ningún lugar del mundo, una tarea que se llama perfeccionamiento de la educación, que ha sido continua. Hubo un primer perfeccionamiento en el año 76. Un segundo perfeccionamiento en el año 87. Y hoy estamos transcurriendo un tercer perfeccionamiento de la educación.
Ver la educación no como reforma. En América Latina, en el mundo, se hacen reformas a la educación. Y para hacer las reformas lógicamente se hace un estudio más profundo o menos profundo del estado de la educación. Ese no es el camino cubano. Cuba se planteó desde el año 76 un proceso de perfeccionamiento del sistema. O sea, cuando tú vas a comparar Cuba con Chile o con otro país, no es posible la comparación, porque están hablando de otro sistema, de otras maneras de ver el mundo, de otras concepciones.
Yo he trabajado mucho la pedagogía comparada. Pero la pedagogía comparada en Cuba tiene que hacerse en elementos específicos, en rendimientos escolares. Pero en cuanto al sistema nosotros tenemos nuestros propios retos, porque es otra manera de ver el mundo. Otra manera de hacerlo todo.
¿Cuál es la reforma educacional cubana? La que hicimos en el 59 para empezar esto. Después de eso, llegamos a la conclusión de que había que hacer un proceso de perfeccionamiento continuo. Busca en la literatura del mundo. No existe, es un aporte cubano a la pedagogía mundial. Eso nos ha permitido que la revolución educacional que empezó en el año 59 se mantenga hasta el día de hoy, porque siempre hemos encontrado en las crisis la manera de salir de ellas, progresivamente. Cuando hay una crisis o sales de ella o se muere el proyecto. Y nosotros estamos revolucionando la educación, con logros únicos en el mundo y únicos en América Latina. Nuestros retos son cubanos, no tienen otro parangón.
Tercer momento importante: el Periodo Especial. Salvamos la educación. Cuba se quedó en cero. Perdimos la importación, la exportación, lo perdimos todo. Y, además, en los países socialistas los gobiernos títeres y burgueses nos bloquearon. Tuvimos un doble bloqueo. Y mantuvimos la educación. Y no cerró una escuela. Y mantuvimos incluso a los jóvenes que teníamos becados de todo el mundo. Porque la Isla de la Juventud, la isla más grande de al lado tenía un proyecto de 40.000 jóvenes y lo mantuvimos.
Entonces, esa heroicidad de la educación cubana se ve en cosas sencillas. La maestra de primaria de mi hijo iba todos los días pulcra a dar sus clases. Teníamos una educación crítica y no cerró una escuela. Ese es un tercer momento en Cuba.
Cuarto momento. Lo que Fidel denominó la batalla de ideas a partir del año 2000. Un proceso que Fidel hace precisamente para tratar de salvar los deterioros graves que habíamos tenido en el periodo especial. Y se hacen más de 70 programas educacionales. Muchos fuera del sistema de educación porque el sistema de educación, como tú has leído en los trabajos que hice en esa etapa, se nos tecnocratizó. Pero eso movió al país: jóvenes que se habían ido de los estudios, perspectiva para actual transición digital, tecnológico-digital en todos los países, en todas las provincias. Volvimos a rescatar el instructor de arte, escuelas de arte en todas las provincias. Multiplicamos la salud pública, escuelas de enfermería. Multiplicamos las facultades de educación. Todo eso se hace entre el 2000 y el 2008-2012. Y es un gran empuje a la educación y a la cultura cubana. Ese es el cuarto momento, en el que todavía estamos. Pero yo lo definiría en esos cuatro momentos.
Rodrigo: Es sabido también, dentro de la gran obra altruista que ha impulsado la Revolución en muchos ámbitos, como la salud, la ciencia y la educación, la misión internacionalista. Si me pudieras contar cuál ha sido el rol internacionalista de los maestros cubanos en el Tercer Mundo.
Felipe: Claro, mira. Primero, en la campaña de alfabetización tuvimos la participación internacionalista de un grupo de maestros del mundo, incluso hasta de una norteamericana. El internacionalismo para nosotros ha sido un elemento muy importante. Nosotros, en la época de la Revolución Sandinista, creamos un contingente “Augusto César Sandino”, que fueron maestros voluntarios para apoyar la Revolución Sandinista y para apoyar la alfabetización, de un índice de analfabetismo que estaba sobre el 40% en el país, lo dejamos en 11%. Varios de esos jóvenes fueron asesinados por las bandas de la contra pagadas por la CIA (Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos).
Creamos el destacamento internacionalista “Ernesto Che Guevara”, que fue en los años 70-80 para Angola y en medio de la guerra civil apoyamos la educación de Angola. Creamos un destacamento internacionalista y creamos los maestros “Frank País” que fueron para Angola. Fueron los muchachos que estaban en los primeros años de la carrera pedagógica, que fueron dos años para Angola. Y los “Frank País” eran profesores ya en ejercicio que fueron a apoyar la educación. Ahí ayudamos en la alfabetización y ayudamos en enseñanza media y ayudamos en enseñanza general.
Lo mismo con la alfabetización lo hicimos en Etiopía. También en medio de la agresión de Siad Barre contra la revolución en Etiopía. Son momentos en los años 80 donde los educadores cubanos participan de los proyectos revolucionarios que hay en el mundo. Tanto en la alfabetización como en el desarrollo de los sistemas de educación de estos países.
Nuestros aportes al sistema de educación en Nicaragua y a la alfabetización, nuestros aportes al sistema de educación en Chile, nuestros aportes al sistema de educación en Etiopía, pero también a un grupo de países donde no hubo necesariamente una fuerte guerra civil como puede haber sido Mozambique. Fue el aporte importante en los años 80.

En el periodo especial, ya en los años 2000, después del triunfo de la Revolución Bolivariana, se hizo todo un proceso muy amplio de apoyo de la educación cubana a la población venezolana.
Primero hicimos una alfabetización en Haití, por radio. Y ahí surgió en una conversación con una preciosa pedagoga cubana que se llamó Leonela Relys un reto que dio Fidel ¿y por qué no se hace con matemáticas? Y se inventó el método “Yo Si Puedo”. El “Yo Si Puedo” declaró libre al analfabetismo a Venezuela, Bolivia y Ecuador. A más de 12 millones de personas en el mundo, incluidos países que tienen analfabetismo en sus zonas de desarrollo. Te hablo de Canadá y España. 12 millones de personas.
El método “Yo Si Puedo” tiene la experiencia cubana, que es para alfabetizarse, y el método “Yo Si Puedo Seguir” es el seguimiento. Porque si tú a un analfabeto lo alfabetizas y lo dejas ahí…
¿Qué nos pasó en Nicaragua? Dejamos el analfabetismo sobre el 11% y en los años en que volvió la burguesía al poder subió al 30% y 40%. Porque el hombre que no lee un periódico, que no sigue, vuelve de nuevo, lo que pasa es que la alfabetización te deja en un segundo o tercer grado. La alfabetización le enseña al alfabeto a escribir una carta, a leer lo mínimo, pero ahí te deja. O sea, no hay campaña de alfabetización en el mundo que te pueda subir del segundo o tercer grado escolar. Es lo mínimo. Y “Yo sí puedo seguir”, es el programa que tenemos para dar la continuidad, para que ese analfabeto pueda seguir superándose. Esa es una aportación sustancial, pero no única.
Es la enseñanza superior cubana que se desarrolla a partir de 1976 con mucha fuerza. Tenemos universidades en todo el país. Tiene una presencia importante de capacitación tecnológica en el mundo. Y la universidad de ciencias médicas también. Cuba ha creado facultades de ciencias médicas en Venezuela y en varios países africanos. No solo tenemos la escuela internacional de medicina que viene aquí, y no solo vienen jóvenes a formarse en las distintas facultades de medicina que tenemos en el país. Hemos hecho facultades de medicina en varios países africanos y las hemos hecho en Venezuela. En Venezuela, además, creamos una facultad latinoamericana para que la gente también vaya ahí. O sea, en cuanto a la docencia médica, hemos hecho un aporte sustancial.