Entre pascua y año nuevo: la precaria e inestable realidad del trabajo docente

El 2023 los sostenedores batieron excusas de todo tipo para remover docentes, desde la disminución de subvenciones por asistencia (recordar que hasta el 2022 estuvieron congeladas por la pandemia), pasando por las clásicas “necesidades de la empresa” (artículo 161 Código del Trabajo) en el sector subvencionado, hasta la famosa sobredotación que supuestamente deben “ajustar” en vista de los futuros traspasos a SLEP en corporaciones municipales.

Análisis del paro docente

La crisis actual de la educación chilena pone en la mesa la oportunidad de radicalizar nuestra crítica, entendiendo esto como la capacidad de profundizar y ampliar la lucha por nuestras demandas históricas, además debemos mirar hacia el futuro de las luchas docentes.

Plan Nacional de Tutorías: ¿Quién realmente se beneficia?

Resulta incoherente pensar que los problemas generados por la educación remota se solucionarán aplicando el mismo método. Además, la capacitación de los tutores que no tienen experiencia previa tan solo considera 3 a 5 horas, lo que da para pensar si realmente será tiempo suficiente para adquirir las competencias básicas y el conocimiento técnico. De ahí que la señal pareciera ser otra: se desvaloriza nuestra profesión ya que cualquier persona con un mínimo de preparación puede enseñar a leer y escribir.

A propósito de la agresión al colega del Liceo de Buin

Una de las razones que explican lo anterior, tiene que ver con que la política ministerial de convivencia escolar ha fracasado. La aplicación real de los reglamentos de convivencia se ha ido flexibilizando y relativizando, ya que las sanciones cada vez son más “formativas” pero alejadas de sanciones ejemplares, pues muchas veces las toman equipos de convivencia descontextualizados de la realidad en el aula. Esto se junta además con la falta permanente de recursos para llevar adelante las medidas reparatorias, la crisis de las redes externas así como con el interés económico de los establecimientos de no perder matrículas ni subvenciones por asistencia. En la práctica, hoy los establecimientos no cuentan con ningún mecanismo efectivo que garantice un buen trato entre estudiantes y condiciones seguras para el ejercicio docente.
Por otro lado, existe un silencio cómplice desde el Colegio de Profesores que ha puesto el foco en otros temas dejando de lado lo esencial: las condiciones laborales y de aprendizaje en que nos desenvolvemos diariamente. Demandas como la suspensión a la doble evaluación, jornadas de educación no sexista, pago de deudas a los docentes, si bien son legítimas y necesarias, no tienen ni generan ánimo alguno de movilización por cambios concretos que apunte a dignificar nuestro trabajo.