Cuba: una educación al servicio del pueblo III

Cuba: una educación al servicio del pueblo III
Entrevista a Felipe Pérez Cruz, maestro de aula, historiador y militante de la Revolución Cubana. La Habana, 2026.
La experiencia educativa cubana ha sido uno de los referentes más significativos de América Latina. Desde 1959, la educación fue concebida como un derecho fundamental y un eje central para la construcción de una nueva sociedad basada en la justicia social y en la formación esencial del ser humano.
En contraste con los sistemas educativos de la región, donde la educación representa un importante negocio y se encuentra cada vez más deteriorada, el caso cubano se ha sostenido en una concepción totalmente distinta, donde el Estado, la comunidad y las familias comparten la responsabilidad de educar. Este proceso ha dado lugar a lo que el propio entrevistado denomina una “sociedad educativa”.
Hoy, en un contexto global marcado por la cara más cruda de este sistema injusto y desigual expresado, esta experiencia se vuelve más vigente que nunca al igual que la necesidad de solidarizar con Cuba y su revolución. Más aún cuando, pese al recrudecimiento del bloqueo económico y energético impuesto por Estados Unidos, las escuelas en la isla continúan abiertas para estudiantes y docentes, lo que el propio Felipe Pérez Cruz describe como “un verdadero milagro”.
En esta entrevista el autor reflexiona, desde su experiencia como profesor e investigador, sobre las principales etapas de la Revolución educacional cubana, así como sobre los desafíos actuales de un sistema que ha buscado sostener, a lo largo del tiempo, una educación al servicio del pueblo y del desarrollo humano.

PARTE III «La escuela cubana: vida escolar y rol docente»

En este capítulo la conversación se adentra en la vida cotidiana de la escuela cubana para comprender cómo se expresa, en la práctica, la llamada “sociedad educativa”. A partir de la experiencia docente, se abordan las condiciones en que enseñan los profesores, los desafíos del proceso educativo y las dinámicas de la convivencia escolar. El relato de nuestro entrevistado, Felipe Pérez, permite aproximarse a la realidad concreta del aula y al rol que cumple el profesorado en la formación de las nuevas generaciones.

Rodrigo: En el tema de la convivencia escolar o de los ambientes de aprendizaje, me interesaría saber cómo se vive más cotidianamente en una escuela el clima de los estudiantes y cómo eso es importante para un profesor para impartir su clase y para asegurar procesos de formación con sus estudiantes, más allá, digamos, de la metodología que se emplee, si es bancaria o no es bancaria. Pero el hecho de que Cuba tenga hoy día los primeros puestos en los estándares internacionales, es porque hay un sistema y un método que funciona, que podemos perfeccionar y que podemos buscar todos los elementos que se puedan mejorar para que eso sea aún más grande, pero el hecho es que hay un método de enseñanza-aprendizaje que está funcionando, esta relación o este vínculo pedagógico que establece el docente con su estudiante, y eso al parecer es novedoso y tiene mucho valor y riqueza en este país, a diferencia de otros contextos donde realmente eso no existe o es muy complejo.

Tenemos el ejemplo de Chile, donde si bien ya partimos con una desigualdad, digamos, numérica, donde nosotros tenemos que hacer clases frente a 45 alumnos o 40 alumnos, a diferencia de, por lo que entiendo, que en Cuba el máximo por ley, pero eso puede variar también, son 25, marca una diferencia ya para poder establecer un aprendizaje con los estudiantes. No es lo mismo hacer clases a 20 que a 45, por la atención que requiere cada uno de ellos, por lo que uno puede focalizar, por lo que uno puede volver a explicar. O sea, hay una diferencia ahí numérica objetiva para hacer la clase que marca.

Está también el tema del clima. El hecho de que hoy día los estudiantes vayan al colegio, por ejemplo, en Chile, que eso nos ha pasado mucho estos últimos años después de la pandemia, que los estudiantes vayan con los teléfonos, que hayan perdido socialización entre ellos, el respeto entre pares. Entonces hay códigos como la puntualidad, la responsabilidad, el llevar los materiales a la clase, el hacer las tareas en la casa con apoyo de los padres, que marcaron muchísimo más esta separación con el docente. Entonces hoy día el respeto se ha perdido dentro de la institución escolar hacia los profesores, al punto de recibir agresiones físicas, agresiones verbales, que es lo mínimo que uno puede recibir en el día, por parte de los estudiantes más grandes, sobre todo. Y para qué decir de los apoderados, que también muchas veces se suben a este carro y se creen con la facultad, porque sobre todo en las escuelas en las que ellos pagan la matrícula o la mensualidad de sus estudiantes, se establece una lógica clientelar con la comunidad escolar.

Bueno, podría hablar toda la tarde sobre los problemas que tenemos en ese sentido, pero quiero graficarte un poco cómo se ha perdido este respeto y esta autoridad pedagógica que tenía el docente, o que tuvo siempre, o que tuvo antiguamente el docente en la escuela, que genera hoy día un problema objetivo para hacer mi clase. O sea, yo hago mi clase y los estudiantes no me toman en cuenta. Me cuesta mucho que se concentren y que me pongan atención en lo que yo voy a explicar en la pizarra, que ellos cumplan con ciertos criterios de autonomía, de estudio, de hábito, es impensado. O sea, quienes sí tienen más eso sólido son los sectores más acomodados, los estudiantes que tienen una base familiar con bibliotecas en las casas, con un apoyo permanente, con redes de contacto y de apoyo, y también con motivaciones personales que nuestros estudiantes populares o del pueblo no tienen, más que ganar plata y hacer plata fácil, lo que hablábamos hace un rato sobre la batalla cultural.

Te pregunto esto como para saber qué importancia y cómo se ha abordado este problema del clima de aula, o cómo lo ven ustedes, si es un problema que agobia o angustia a los docentes acá en Cuba. ¿El profesor hoy día llega a un curso a hacerle una clase con miedo porque puede hasta recibir una agresión de estudiantes? ¿Viven ese tipo de problemáticas ustedes acá?

Felipe: Mira, primera cosa, Cuba es un país violentado. La violencia del bloqueo es lo que termina en el aula, porque toda esta situación que vivimos nosotros, de angustias, de limitaciones, influye en el clima familiar de las personas.

Nosotros, por ejemplo, tenemos hoy fenómenos de violencia de género. No es que no hayamos tenido nunca problemas de violencia de género, te quiero decir. Nosotros tenemos hoy en las escuelas de secundaria y pre se han dado casos de droga. Tenemos padres que se violentan. Pero aún el maestro cubano y el clima de las escuelas cubanas es un clima precioso. Al docente en Cuba se le quiere y se le respeta, y eso es muy importante. Y las direcciones de las escuelas dominan la disciplina de sus estudiantes.

Puede haber un grupo más indisciplinado que otro, pero se domina. Tú pasas por una escuela cubana, ahora antes de ir, mira ahí si se oye bulla, si se oye escándalo. Ahí cerca donde tú vives hay varias escuelas que tienen aulas casi pegadas a la calle. Eso es un indicador. Mira, nueve de la mañana, diez, ¿existe bulla en la escuela? Hay silencio, hay maestros trabajando en atención.

La disciplina, con todo esto que te explico, de que nos han violentado, familias de niños que van algunos días sin desayunar o que no tienen desayuno, o con un pancito. Cuba es el único país milagroso que le da a toda su población todos los días un pan de 80 gramos, pero a veces se lo comen en la comida y no tienen para el desayuno. Entonces el maestro es atendido y los padres se ocupan de las pruebas. Y el maestro va a buscar a su alumno si falta. Te toca la puerta o manda a los estudiantes. Hay un sistema de cultura educacional del colectivo de estudiantes que funciona. Y los niños van a buscar al niño que faltó: “¿Qué te pasó?”. Y eso ocurre en un barrio sin imaginar como el que yo vivo o como el que tú estás viviendo ahora. Y ocurre en un barrio de personas que esté un poquito mejor.

El clima de nuestras clases es un clima positivo, aún con maestros improvisados. Y los padres cubanos respetan a los maestros, aún con padres que ya van en posiciones de irrespeto o de violencia, que no lo teníamos antes. Y olvídate de que hay agresión a los maestros. Eso jamás ocurre en Cuba. Eso de yo tener preocupación de que un alumno de preuniversitario, que ya están adultos, que hacen deporte y están más fuertes que nosotros, nada de eso.

Nosotros tenemos un sistema también de escuelas de conducta. Cuando un niño tiene problemas de conducta, nosotros lo evaluamos. Todos los municipios tienen un centro evaluador, no solo para la conducta, sino para otros problemas. El maestro detecta el tema y ese niño empieza a atenderse. Y hay un proceso con los padres.

Y si el niño no se adapta a estar en el colectivo escolar, va para la escuela de conducta, que es una escuela donde va a hacer el sexto grado o la secundaria igualito, pero con profesionales capacitados para atender el tema de conducta. Escuelas normales, o sea, no es un reformatorio ni nada de eso. Te hablo de escuelas normales, pero con psicólogos que atienden la conducta, con todo un programa de atención a la conducta. Por lo tanto, en nuestros colectivos no tenemos alumnos que por un problema ya psicosocial nos creen un problema.

Pero cuando se detectan esos alumnos hay un sistema que los trata. Y muchos se gradúan también de sexto, de noveno, sin problemas, y en ese período hasta que pueden ser reinsertados nuevamente. Porque la concepción es tratarlos y que al otro curso o al otro año vuelvan para la escuela normal.

Y esa escuela de conducta es un sistema que funciona bien, con gente muy capacitada. Y eso es algo también que es una peculiaridad cubana: la detección de los problemas de conducta y el trabajo que se hace primero dentro de las escuelas, a ver si hay solución. Porque el problema es que no todos los maestros, incluso maestros viejos, tienen las herramientas psicológicas para atender a ese tipo de estudiantes.

Y la sociedad cubana no lo percibe como castigo. Los padres incluso, a veces, cuando un niño es muy malo, muy fuera, la mamá viene y dice: “No viene a la escuela. Vamos, mándenlo a una escuela de conducta”. Porque la gente respeta la escuela de conducta, porque sabe que es una opción para que su niño mejore.

Rodrigo: En cuanto a lo académico, si el estudiante no alcanza los niveles esperados, ¿hay repitencias?

Felipe: Claro. Hay concepciones de que el niño avanza en grados y tiene que resolver determinados problemas. O sea, puede ser que un niño que esté en segundo grado lo pasemos a tercero no sabiendo las tablas, o teniendo problemas con las tablas del 7 y del 9. Pero no puede pasar más de tercero sin eso, sin tener esa solución.

Hay un proceso en la primaria, sobre todo en la primaria, pero existe. O sea, hay una progresión por grado, pero hay grados, tercero y sexto, donde hay que cerrar dominio de contenidos. Los maestros tratan de correr con los alumnos. Hay maestros que se especializan, que van por ciclo. Hay un primer ciclo en primaria y un segundo ciclo. El alumno en ese primer ciclo tiene que cumplir todos los objetivos de aprendizaje de ese ciclo. Pero el maestro decide si, para que siga con el colectivo, no repite, sino que sigue. Y lo que entonces tiene que hacer es una atención individualizada sobre ese alumno que tiene un problema con la suma, la resta, la multiplicación. Y tiene que trabajar. Pero no puede pasar para cuarto grado si no ha resuelto el problema. Entonces se trabaja en ciclo: un primer ciclo y un segundo ciclo.

Rodrigo: En términos muy simples, ¿cómo se organiza la jornada escolar de los estudiantes acá?

Felipe: Entran a las ocho de la mañana. Tienen un matutino breve, una vez a la semana. De ahí van para las clases. Tienen clases de aproximadamente 40 minutos, intercambio con los profesores. Cuando el profesor es profesor guía, que sigue con ellos, tiene establecido el cambio de actividad. O sea, vamos a dar lectura, vamos a dar matemáticas. Tiene todo un proceso para que haya tiempo.

Hay un horario de recreo intermedio de los estudiantes. Merienda entre las clases. Y si empiezas a las ocho de la mañana, a las doce del día se termina la jornada. Y en la tarde hay actividades también. Nosotros queremos que los alumnos estén la mayor cantidad posible de tiempo en las escuelas: actividades de apoyo, actividades escolares. Aquí viene la cultura, aquí viene el deporte, que no lo tienen otros países incorporados.

Entonces los turnos de educación física se dan en esos horarios. Los grupos culturales se organizan. Por eso los colectivos son tan fuertes, porque el niño faltó en la clase, pero faltó en la clase. Pero no le faltó al coro, y entonces se afectó el coro, y están en competencia. Entonces van a buscarlo, no porque faltó por matemáticas…

Y eso funciona en primaria, en secundaria y en pre.

Rodrigo: Ya para ir cerrando la conversación ¿Cuál piensas tú que debe ser el rol o el papel que juega la organización de los profesores en una comunidad escolar, en un municipio, como tú le señalas, o en un territorio? Atendiendo un poco a esta frase que yo te comentaba, de que la unidad de los maestros debe reflejar e inspirar a las nuevas generaciones y a su comunidad. ¿Cuál crees tú que debe ser ese rol de los profesores hoy día, sobre todo para hacer real esta propuesta pedagógica de la que tú me señalas?

Felipe: Mira, en Cuba se respetan mucho los maestros, es lo que yo te decía. En el concepto público ha desmeritado el oficio. Puedes pensar que uno es loco y que pudiera ser mejor ingeniero o médico, pero te respetan mucho. Y al colectivo de los maestros se les respeta mucho. Los padres respetan mucho. Y los maestros tienen una voz autorizada en la comunidad. Y hay una presencia. Eso es muy importante. Y mientras más viejos somos, la gente más nos respeta. Yo no tengo nombre en mi barrio. Yo soy profesor.

Pero no por ser profesor universitario. Otra es también profesora y puede ser de primaria. O sea, los maestros en los barrios perdemos el nombre. Es maestra, profesor. Para ponerte un ejemplo, en el sentido popular, saben que me llamo Felipe, “Profe, ¿qué tal?”, “Maestra, ¿cómo estás?”, porque he sido maestro de muchos muchachos en el barrio. Entonces, el activismo del maestro es muy importante.

La organización de los profesores en una escuela tiene varios componentes. Por ejemplo, en una escuela funciona un núcleo del Partido Comunista de Cuba que nuclea a los profesores. Y si hay jóvenes funciona un comité de jóvenes de las Juventudes Comunistas y una asociación sindical que nuclea a los profesores. Todo eso integra actividades y tiene un rol en el proceso.

Rodrigo: Hoy, con esta nueva ministra de Educación que está en Cuba, tú señalabas en tus publicaciones que se avecinan medidas que buscan mejorar la atención y el ámbito salarial de los maestros. ¿Cómo ves esta situación?

Felipe: Se hizo ahora una decisión estatal que mejora económicamente a los maestros, tanto los de enseñanza general como los universitarios. Y eso está hecho porque una cantidad sustantiva de maestros está regresando a las aulas, aquí en La Habana y en otras provincias, que se habían ido. Se hizo con los maestros y con los médicos, y ha pasado lo mismo: hay gente regresando a los hospitales y hay gente regresando a las escuelas. Y hay todo un grupo de medidas para mejorar la vida de los maestros. Eso es muy importante.

Pero la discusión de los maestros no es solo económica. Tú te reúnes con un grupo de maestros en una reunión sindical o en una reunión del núcleo del Partido y la discusión es cómo nos atienden, que no están creadas las condiciones. En Cuba el tema económico es vital, sin embargo, lo que mueve las discusiones dentro del magisterio son las condiciones de trabajo para ser mejores. Quieren más tiempo para prepararse, para preparar la clase. Si es para hacer una maestría, les dan tiempo, si tienen que faltar un día, se lo dan. Pero no es ese el problema. Ellos quieren más tiempo para dedicarse a los alumnos y menos reuniones.

Por eso te digo que Cuba es una maravilla, pero si los que estamos adentro nos obnubilamos con la comparación perdemos la Revolución. Hay que promover el análisis crítico de nuestras insuficiencias y de lo que se nos avecina.

Por ejemplo, uno de los artículos que estoy preparando ahora habla de transición digital. ¿Qué grado de alfabetización digital tienen los maestros cubanos? No tenemos ni siquiera un censo que lo diga. Tenemos un portal en educación, tenemos una empresa de informática educativa maravillosa. En Cuba tenemos aproximadamente 60.000 especialistas en informática, pero somos 250.000 maestros en el sistema y 300.000 en educación superior. ¿Todo el mundo está preparado para utilizar los portales y proyectarse, para usar la inteligencia artificial como recurso para el desarrollo? ¿Todo el mundo tiene claro que la computación ya no es un medio, sino un productor de conocimientos?

Cuando empezó la computación era un medio audiovisual. Ahora es un productor de conocimientos. ¿Cuántas personas en Cuba no se han dado cuenta de eso y siguen hablando de la computación como un medio? Eso significa cambiar cómo tú das la clase.

Yo a veces hago experimentos. Voy a una secundaria y les digo: vamos a dar la clase con los celulares, “el que no tenga, comparte”. Les pregunto si sus padres se disgustarían si utilizamos un poco de datos para la clase. Pero eso hay que saber hacerlo. Cuando el muchacho pincha por primera vez, tú tienes que saber qué le va a salir, qué va a aparecer en el tercer o cuarto intento. Tiene que haber una didáctica para eso.

Hay que empezar a hacer APK, aplicaciones. Yo no soy informático, soy de otra época, pero tengo que entenderlo. Por ejemplo, hicimos una APK sobre Mariana Grajales, a partir de una batalla historiográfica sobre su condición de madre de la patria. La hicimos para que los muchachos interactúen con ese contenido. Yo doy mi clase por ahí y tiene su sistema de evaluación. Más de 80.000 respuestas puede darme ese sistema. Yo hice eso para aprender, y ya la tengo. Los muchachos dan clase por ahí.

Tenemos que hacer miles de cosas así. Hay inteligencia en el país, pero el maestro tiene que saber qué le va a salir al estudiante cuando le orienta una búsqueda. Yo doy exámenes en la universidad con internet abierto. No se trata de ocultar la información, sino de hacer preguntas que obliguen al análisis. Esa es la era que estamos viviendo. Son desafíos gigantescos.

Rodrigo: ¿Tú crees que es posible hablar de una igualdad del derecho a la educación?

Felipe: Sin eso no hay sistema de educación. Eso es de los logros del socialismo en Cuba: igualdad, equidad.

El tema social influye en la promoción. Hace unos años se hizo un estudio en la universidad y estaban blanqueadas; se nos perdieron los negros de la universidad. ¿Cómo es que está pasando?, ¿cómo es? Pero eso es historia, ahí empiezan los siglos de esclavitud. Y entonces retomamos la política del análisis, de la inclusión, y tenemos hoy toda una línea de desarrollo del tema de la racialidad y los prejuicios racistas que se mantienen en nuestra sociedad. Mínimos, pero se mantienen. Y eso tiene que tener toda una promoción social que no puede ser una promoción en negativo. No es que te doy el cargo porque tú eres negro ni eres mulato.

Pero, a iguales méritos y a igual inteligencia, vamos a promover al negro porque hay pocos negros aquí. Ahí viene la igualdad. Yo tengo que promover la cantidad de mujeres en las direcciones del país. Yo tengo que promover la cantidad de negros. Pero no por ser mujer tú vas a ser… Tiene que ser una mujer que sepa tanto y esté tan bien preparada como un hombre. Que las hay. La discriminación pasa que, estando tan bien preparada, no la promueven por ser mujer. Y la Revolución da la posibilidad de que se preparen, y se preparan muchas veces mejor que los hombres. Y tenemos negros brillantes, hay que promoverlos, tan brillantes como uno de piel más blanca, porque en Cuba además todos somos negros, tenemos un componente africano altísimo.

Está probado incluso en estudios que se han hecho con el ADN mitocondrial que te da la madre: tenemos un 30, un 40 por ciento, todo. Tú con un rubio cubano le haces una prueba genética y tiene un componente negro. En Cuba hay un dicho que dice que “el que no tiene negro tiene carabalí”, “el que no tiene congo tiene carabalí”, es como dice el dicho.

Entonces, en las escuelas nuestras todo eso funciona muy bien, la dignificación humana. Aquí no se le ocurre a un maestro golpear a un alumno ni castigarlo ni herir su integridad moral. Cuando ocurre eso en Cuba es un acontecimiento como un asesinato, que en Cuba no ocurre con frecuencia. Cuba tiene cosas que en algunos pueden ocurrir con cierta normalidad, que eso no ocurre en Cuba.

Rodrigo: ¿Qué fortaleza en el desarrollo integral de los estudiantes se han promovido a raíz de este modelo, que se inspiran en las bases que planteaba Martí o Fidel en sus reflexiones sobre cómo debería moldearse al ser humano?

Felipe: Hay una sociedad educativa que es más importante que el ministerio, que es la que ha creado la familia, las instituciones sociales, los medios masivos, el trabajo que nosotros decimos político ideológico, el trabajo ético, todo eso conforma, y la escuela es un instrumento fundamental, pero yo le doy mucho peso a la sociedad, a esa sociedad educativa que hay en Cuba, donde la escuela es un eslabón fundamental. En Cuba se forma para eso y hay una cantidad importante de jóvenes forjados en esas concepciones, y la dificultad está en que eso sea reducido. Y tenemos jóvenes ganados por el mercado, que son los que se nos han ido, y ese es el reto: que no se nos sigan yendo, que vean un proyecto de futuro aquí.

Y el bloqueo está dado para que la gente no vea un proyecto de futuro. Yo, cuando viajo por el mundo, hablo con jóvenes cubanos que no tienen nada contra el socialismo. Dicen “yo tengo una sola juventud y la voy a perder en Cuba sin perspectiva, sin posibilidades”; “yo quisiera tener un carro en Cuba que no lo voy a tener; para mí el socialismo no es un problema, para mí la verdad, la equidad, todo eso está, pero yo tengo una sola vida. Yo quiero una casa, yo quiero tomarme una cerveza”. Ese proyecto del tener nos ha vencido a una cantidad que no deja de ser significativa de la juventud, porque tampoco es fácil que los clubes sean nada más para los turistas; pueden entrar los cubanos, pero no hay dinero.

Y los yanquis apretándonos y cerrando todas las posibilidades apuntan a eso: somos el enemigo principal. Es un genocidio. Entonces, que este país todos los días se levante, estudie y trabaje es ya una heroicidad.

Y díganme a mí, en la historia del mundo, tú eres historiador como yo, ¿en qué ciudad sitiada la gente no ha huido de ella? Porque yo me encontré a los sirios tirados en las calles de París; no estaban contra el presidente, huían de los terroristas que estaban asesinándolos. Pero, ¿qué decía la prensa occidental?, que huían de Siria y del régimen dictatorial de Siria. Cuando tú cercas y matas por hambre hay una cantidad de gente que huye, y hay que entender la naturaleza humana; y hay una cantidad de patriotas que se quedan ahí muriéndose.

Nosotros hablamos de la resistencia de Stalingrado y la resistencia de Moscú, pero todos los días había montones de gente pasándose para la fila de los hitlerianos por hambre; no importaba si ahí los mataban o los cogían presos, porque la gente se caía muerta de hambre en las calles. Había una cantidad de gente que se arriesgaba a que los mataran los soviéticos para salir de ese territorio o de Moscú cercada, y va a pasar lo mismo. Es que hay una cantidad de personas que huye del país, que los obliga a salir.

Yo tengo siete negativas para entrar a Estados Unidos y una fue por ser peligro a la sociedad nacional. Cuando a mí me dejan entrar a Estados Unidos me meten cuatro horas castigado nada más por eso. Pero yo, por ejemplo, he sido profesor de la Universidad de Texas, en una filial que tiene en El Paso. Y he estado con los cubanos que acaban de cruzar, jóvenes cubanos, que no tienen nada contra Fidel o la Revolución, nada de eso; están buscando otra alternativa de vida, porque aquí se la tiene cerrada, esa es la mentalidad de ellos. Y de verdad, en muchas cosas el bloqueo se la cierra.

Pero yo no puedo razonar estas cosas; yo soy un profesor de cultura política, yo soy un profesor de historia, pero tú no puedes pedirle que todo el mundo tenga el mismo razonamiento que tú. Eso se hace para toda esta operación, contra nosotros. Y nuestro joven es un ciudadano universal, te lo decía ahorita, piensa como el chileno y como el parisino. Lo heroico es que hay cientos, miles de jóvenes comprometidos en este proyecto, están ahí.

Lo cierto es que la gente que fue a la escalinata el día 28 de enero puede no haber ido, nadie lo obliga. Tú eres profesor o estudiante de una universidad, te obligan a ir a la escalinata, pero cuando se meten por ahí usted va y no desfila y nadie se entera, eso no es así. Ahí te pueden convocar una manifestación en Chile, pero cuando se da dos vueltas usted puede ir; si tú sigues vos estás comprometido, y la gente de camino está comprometido, mírales las caras, ese es un milagro. Están ahí a pesar de todo esto, a pesar de todo este rollo, y son resultados del sistema de educación.

Y por eso te digo que, más allá de comparar un tema de calidad o un tema de no sé la cifra de conocimiento de matemática que se pueda tener en un grado, más allá de ese tipo de comparaciones que puede hacerse en los estudios que se hace comparativo, no hay otra manera de comparar los sistemas de Cuba con ningún lugar de América Latina, no lo hay. Porque partimos de que tenemos que aprender de eso: cómo mejor se da clase de matemática en tal lugar para que sea la mejor en Cuba, qué procedimiento, eso sí no es problema, y ahí sí podemos hacer los análisis comparativos. Pero el pollo no está en eso, en Cuba decimos el pollo es el asunto, el problema no está.

Rodrigo: Te agradezco mucho, Felipe, por ampliar tanto cada una de las ideas que hemos conversado en esta entrevista. En realidad, muy agradecido por la oportunidad de entregarnos una mirada muy precisa, autocrítica también, y eso se valora muchísimo. Y creo que el peor enemigo, como tú lo dices, es la autocomplacencia y la sensación de que está todo espectacular cuando en realidad no; hay que detenerse siempre y mejorar lo que hay que mejorar.

Y ese legado que nos inspiró el Comandante en Jefe nos permite remirar estos procesos para poder darle una consistencia en el tiempo a esta gran batalla de ideas, en la que está Cuba llevando la delantera. Así que te agradezco por todo el gran panorama que me das en el plano educacional. La educación es una herramienta más, es un brazo más de cómo hoy día la Revolución debe suceder y debe triunfar. Y me queda mucho más claro: no la podemos entender aislada de ese contexto y de correlación de fuerzas que hay dentro del país también y fuera del país.

Te agradezco a nombre del Pueblo Docente y todos los compañeros en Chile que nos identificamos con esta alternativa, con este proyecto transformador y de liberación humana, así que seguiremos atentos en lo que se pueda aportar para engrandecer esta obra.

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